Un rápido diagnóstico de la epilepsia puede evitar secuelas neurológicas, cognitivas, psicológicas y sociales
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La epilepsia es un trastorno cerebral crónico que cursa en crisis epilépticas, convulsiones recurrentes provocadas por descargas eléctricas excesivas de grupos de células cerebrales, y que puede afectar a personas de cualquier edad, aunque es más frecuente que empiece en edad infantil y se asocia a trastornos del neurodesarrollo. relacionadas con la edad.
Esta enfermedad tiene una alta prevalencia en la población. Más o menos, un 1% de la población, en algún momento de su vida, sufrirá una crisis epiléptica. Su diagnóstico se realiza cuando los pacientes sufren dos o más crisis, separadas por un espacio de tiempo que va desde las 24 horas hasta los 10 años.
Las crisis epilépticas pueden causar episodios de ausencias -son difíciles de identificar porque es quedarse desconectado durante unos segundos y después reanudar el hilo de lo que se estaba haciendo-; movimientos involuntarios; pérdida de la conciencia y/o del control de los esfínteres; convulsiones -pero no todas las crisis epilépticas presentan este síntoma.
Existen crisis epilépticas focales, que tienen síntomas variables en función del área del cerebro que afecta. Y, en algunos casos, pueden difundirse al resto del cerebro manifestándose como crisis convulsivas y crisis generalizadas, con ausencias o convulsivas.
El servicio de Neurología diagnostica esta anomalía que se produce en el cerebro realizando una prueba de imagen -una resonancia- y un electroencefalograma. “Cuanto más rápido se realiza el electroencefalograma, desde el momento en que ha habido una crisis, más posibilidades debe detectar esta actividad epileptiforme en la prueba. Para mejorar el diagnóstico y la atención al paciente, se ha ampliado el horario, a 12 horas, para poder realizar electroencefalogramas. Ahora, tenemos posibilidad de realizar el registro del EEG de lunes a viernes mañana y tarde”, explica la Dra. Gemma Sansa, directora del servicio de Neurología del Parc Taulí.
Las profesionales que forman la Unidad de Epilepsia del Parc Taulí recordamos que como con el ictus el tiempo es cerebro, en casos de crisis en forma de estatus, en la epilepsia también. “En estos casos, un rápido diagnóstico puede mejorar o evitar secuelas neurológicas, cognitivas, psicológicas y sociales”, asegura la Dra. Sansa.
Los pacientes diagnosticados de epilepsia siguen un tratamiento farmacológico para evitar las crisis. Aunque algunas personas, con una epilepsia sintomática, deben ser intervenidas para poder poner fin a estos episodios.
El Parc Taulí es centro de referencia de la zona del Vallés en el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad neurológica.


